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Cienciología

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R Hubbard.jpg
Lafayette Ronald Hubbard
Información Biográfica
País USA.jpg
Estados Unidos
Lugar

Nebraska

F. de Nacimiento

13 de marzo de 1911

Fallecimiento

24 de enero de 1986

Información Personal
Ocupación

Escritor, charlatán

Afiliación

Todos lo que habitan el mundillo de los videojuegos conocen a uno de los villanos más carismáticos y peligrosos: Osmund Saddler, que hizo su debut y despedida en el juego Resident Evil 4. Él es el líder y guía espiritual del muy extraño culto milenarista jamás concebido por mente humana. Un día, este hombre se levantó por la mañana y, queriendo traer al mundo un nuevo orden mundial creó una “comunidad religiosa” que tiene el propósito de llevar su “luz” a todos los rincones de este planeta tierra, convirtiendo a todos los humanos en robots sin conciencia ni voluntad para que hagan todo lo que él les ordene.

Sin embargo, si se le hace que la trama de esta historia es totalmente ilógica, inconcebible y, por demás poco factible, esperen a leer lo que otro sujeto (que curiosamente se parece al mismísimo Saddler) quiso hacer y que los herederos de su tarea quieren continuar.

Introducción a las sectas

El mundo de las sectas es amplio y complejo y posee matices que hace caer en generalizaciones erróneas. En su sentido más global, una secta no es más que una agrupación de personas aglutinadas por el hecho de seguir una determinada doctrina y que tienen un líder. Con frecuencia una secta es un grupo que se ha separado de otro grupo doctrinal más grande. A veces es la creación de una sola persona que se cree el sagrado intermediario entre un ser supuestamente divino y los demás seres humanos.

Según esta definición, una secta es un tipo de agrupación tan honorable y defendible como cualquier otro. La carga peyorativa que conlleva no es producto de su simple definición sociológica. Todo aquel que se aparta del dogma único y de la obediencia jerárquica de la Iglesia, es acreedor de la etiqueta de sectario.

Dentro del campo de las sectas (ya sean religiosas, esotéricas, mágicas, etc), hay un grupo que si merecen una atención específica por los métodos que emplean. Son las que se han dado a nombrar sectas destructivas.

Para definir a una secta destructiva podemos decir que es toda aquella que, en su dinámica de captación y/o adoctrinamiento, utilice técnicas de persuasión coercitiva que propicien la desestructuración de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente. El que, en ocasiones lleve a la destrucción de los lazos afectivos y de comunicación del sectario con su entorno social habitual.

Según ciertos investigadores, la Cienciología es una de las sectas más peligrosas que existen en la actualidad, y es sobre ésta de la que vamos a tratar. Espero que, como a otras publicaciones que las han censurado, a esta no le pase igual.

Origen

La Cienciología es una secta nacida en Estados Unidos. Fue creada por la mente calenturienta de un sujeto de nombre Lafayette Ronald Hubbard. Según él, esta organización enseña una “filosofía religiosa aplicada”. Sus tratamientos de salud mental son conocidos como dianética, mientras que la lucha contra la toxicomanía la llaman Narconón.

Hubbard, que escribía en revistas baratas, era un mal escritor de ciencia ficción, llegó a decir: “escribir para ganar un centavo por palabra es una estupidez. Para quien realmente quiera hacerse de un millón de dólares, nada mejor que fundar una religión”. Y apostó a otros escritores que él podía hacerlo y hacerse millonario.

En 1950, Hubbard, de 39 años, se dio a la tarea de llevar a cabo ese sueño guajiro y fundó la primera Iglesia de la Cienciología (Church of Scientology), en Washington, D.C., que ha prosperado hasta convertirse en una empresa que actualmente alcanza ingresos anuales de más de cien millones de dólares provenientes de todos los países de donde no los han expulsado.

Sus templos han venido pagando generalmente el 10 por ciento de sus ingresos brutos, y acumulado incontables riquezas en varios bancos suizos en cuentas controladas en un principio por Hubbard y su esposa.

Hubbard (quien falleció en 1986) vivió rodeado de una plétora de ayudantes que satisfacían hasta el menor de sus caprichos, en una finca (propiedad de su Iglesia, según se decía), situada en el sur de California.

Hubbard escribió un libro: Dianética: la ciencia moderna de la salud mental, del que se han vendido millones de ejemplares, y es la biblia de los cienciólogos.

Características de la Cienciología

La Cienciología es de las más poderosas. Algunos de sus fanáticos representantes han practicado el robo, el espionaje, el secuestro y la calumnia a fin de llebar adelante sus propósitos. En octubre de 1979, el subprocurador de Estados Unidos Raymond Banoun, dirigió una extensa investigación cuyos resultados llevaron a la condena, bajo el cargo de conspiración, a nueve importantes promotores de la Cienciología. Los representantes quisieron alegar libertad religiosa, pero de nada les valió.

En 1978 el organismo decía contar con 38 iglesias en Estados Unidos, 41 más en el extranjero, así como 172 “misiones” y 5,437,000 fieles en el mundo entero. Tales cifras se ponen en duda, ya que se supo que los miembros de la iglesia inflaron los números.

Hubbard llegó a vivir más espléndidamente de lo que lo hacía el maharajá de Jaipur, cuya mansión de 30 habitaciones y cuya finca de 23 hectáreas, situadas ambas en Inglaterra, Hubbard adquirió entre 1955 y 1959 para establecer allí su base mundial de operaciones.

Según ex miembros, Hubbard tenía en su corte muchas jóvenes, conocidas como “mensajeras”, las cuales se encargaban de encenderle sus cigarrillos, recoger las cenizas, registrar cada una de sus palabras, sin faltar sus frecuentes y obscenos estallidos de cólera. Por la mañana lo ayudaban a levantarse de la cama, le preparaban la ducha y lo vestían. También fregaban el piso y ordenaban su despacho para la diaria inspección “de guante blanco”. Otros sectarios dijeron que estallaba de ira si percibía que su ropa olía a jabón.

Mente calenturienta

Hubbard se ganaba y retenía la devoción de sus fieles gracias a su aptitud para relatar una asombrosa fantasía pseudo-científica-novelesca en la que él encarnaba al jefe supremo de una asociación de personas de lo más selecto. La créme de la créme. A sus afiliados les contaba que él era un físico nuclear, herido gravemente mientras servía en la Marina de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Según él, fue trasladado inválido y ciego a un hospital de Marina y se recuperó gracias a su vigor y a su facultad de percepción en menos de dos años. Al mismo tiempo realizó los estudios que lo llevaron al descubrimiento de la Dianética.

Sin embargo, la verdad es muy diferente. Hubbard, cierto es, siguió un curso universitario de física atómica y molecular, pero lo reprobó. Si bien es verdad que estuvo en la Marina norteamericana, los registros de esta no contienen indicación alguna de que participara en combates ni que jamás resultara herido. En realidad pidió licencia y más tarde se le asignó una pensión por considerársele 40 por ciento incapacitado a causa de una úlcera, artritis y otras enfermedades. Por ese entonces venía solicitando a la Administración de ex combatientes que le proporcionaran tratamiento psiquiátrico por “padecer largos períodos de acrimonia y tendencias suicidas”. Cuando escribió al FBI informándole que lo perseguían unos espías comunistas, un agente prendió a una de sus cartas la nota siguiente: “Archívese con una tarjeta que diga: posible caso mental”. A Hubbard lo arrestaron por hurtar (eso sí viene en su expediente).

A partir de la publicación de su libro, la extravagante filosofía de Hubbard se amplió hasta componerse de 25 millones de palabras contenidas en libros, artículos y conferencias grabadas en cintas. Hubbard asegura que haber comprobado que la existencia del ser humano se remonta hasta hace 74 millones de años y proclamó a los cuatro vientos que dio comienzo en el planeta Venus.

Los actuales habitantes del planeta Tierra, según él, son manifestaciones materiales de espíritus eternos que han reencarnado repetidas veces en el curso de los eones. Pero, asegura, nuestros conflictos terrenos son a menudo resultado de espectrales imágenes mentales a las que bautizó como Engramas (rastros, vestigios): dolorosas experiencias pasadas en esta vida o en anteriores encarnaciones. Los devotos de Hubbard creen que cada ser humano es el recipiente temporal estos Engramas. Según ellos, son fuerzas maléficas implantadas desde hace millones de años por poderes extragalácticos. Sin embargo, esto se llega a conocer solo después de haber pasado los primeros niveles de iniciación.

Al principio los engramas son calificados como traumas psicológicos. Con el paso de los cursos (que pueden llegar a costar hasta 50 mil dólares) y que consisten en terapias medio freudianas con conceptos extraídos de la cábala, el budismo, el hinduismo y otras vaciladas, el cienciólogo puede llegar a exorcizar los engramas, clarificar la mente y adquirir poderes supramentales. Hasta el momento no ha habido una persona que haya caído en esta secta que demuestre lo anterior.

La obra original de Hubbard provocó sensación. En ella afirmaba haber aclarado 270 casos de engramas, con lo cual había aumentado grandemente el cociente intelectual de los sujetos y curado a estos de diversos males. Posteriormente declaró que la Cienciología erradicaba el cáncer y ofrecía la única cura para las quemaduras causadas por la radiación de bombas atómicas. Nada de esto se ha podido comprobar. No existen estudios publicados en revistas serias de medicina psiquiátrica que avalen los descubrimientos de Hubbard.

Los cienciólogos manejan, además, toda una filosofía pseudoreligiosa que enseña que el alma es inmortal y reencarna. Promete a sus adeptos mejorar sus aptitudes comunicativas, aliviar sus sufrimientos y aprender a manipular a sus prójimos. Todos esto con el noble y desinteresado fin de construir un mundo mejor.

E-Meter.jpg

Super Mark VII E-Meter

Con el objeto de detectar los engramas, Hubbard decidió adoptar un galvanómetro (al que llamó E-meter o Super Mark VII E-Meter) accionado por pilas y provisto de una esfera con una aguja conectada con alambres a dos latas vacías. Un ministro u oficiante de la “iglesia” cobra 150 dólares por hora para examinar a un sujeto haciéndole apretar las manos las latas y haciéndole preguntas acerca de sus vidas presentes o pasadas. Se supone que, según esta vacilada charlatanesca, los movimientos de la aguja detectan los engramas. Al hacer que el sujeto afronte los engramas, el oficiante pretende “despejar el depósito de su memoria” y así elevar tanto el organismo como la mente hasta un estado sobrehumano de “total libertad”.

El examinador cienciólogo registra también cualquier revelación íntima sin excluir las actividades sexuales o criminales, o las dificultades conyugales o familiares. De acuerdo con los propios documentos de la Iglesia de la Cienciología y las declaraciones firmadas de los desertores de ella, aquellos registros se archivan con fines de chantaje contra cualquier afiliado (o contra su familia) que amenace con salirse del culto, dirigirse a las autoridades o provocar alguna publicidad hostil.

Desde luego, de ningún candidato se espera nunca que se trague todo lo ridículo del caso; sino que se le va dando en pequeñas dosis. El procedimiento transforma a los aspirantes en una especie de “robot”.

Los cursos

Los cienciólogos invitan a ciertas personas a supuestos cursos. La secta anuncia que estos “afiliados” o “miembros del personal activo” reciben una comisión del 10 por ciento de las sumas pagadas por los reclutas. A estos reclutas los designan cínicamente como “carne cruda”. Los hacen permanecer sentados durante horas enteras, con los ojos cerrados y las rodillas tocando las de su “entrenador”. Luego deberá estarse sentado, otras horas, con los ojos abiertos. A continuación, el falso entrenador trata de descubrir los “resortes emocionales” del recluta. A todo esto siguen varias horas de ejercicios que le dictan: “Alza esa silla”. “Mueve esa mesa”. “Siéntate en esa silla”.

Según la sicóloga Margaret Thaler, que entrevistó a 400 ex afiliados de diversos cultos, estas pruebas están diseñadas para someter a los sujetos sin que se den cuenta de lo que sucede. Los afiliados han llegado a pagar hasta 3000 dólares por los supuestos cursos y algunos han empeñado sus joyas o hipotecado sus casas por órdenes de los superiores del culto. Estas personas llegan a trabajar hasta 60 horas a la semana por una remuneración máxima de 7 u 8 dólares.

En 1979, en Portland (Oregon), un jurado dictaminó que la conducta de la Iglesia de Cienciología era tan charlatanesca, fraudulenta e indignante que la condenó a pagar más de 2 millones de dólares a una chica cuyos padres la retiraron de las garras de estos sujetos y entablaron un juicio.

Otra chica, Anne Rosenblum, no fue tan afortunada. Alrededor de seis años estuvo entregada en cuerpo y alma a la Cienciología. Sus últimos 15 meses en la secta los pasó en la unidad de castigo del lugar, llamada “Fuerza del Programa de Rehabilitación”.

En ese lugar de castigo se mantiene incomunicados a los problemáticos. Los alimentan con las sobras de comida, duermen en el suelo y durante el día realizan trabajos agotadores. Lo peor de todo es que los ponen a leer las obras de Hubbard (no es broma).

Los suicidios

Según algunos desertores, los sujetos sometidos a revisión, sufren a causa de esta accesos de histerismo y sicopatías. En tal caso se les encierra para que dejen de causar problemas. No es de extrañar, pues, que ocurran suicidios. Existen en internet incontables listas de personas que han recurrido al suicidio para escapar de la Cienciología. Pero no sólo eso, también han sido documentadas muertes de personas relacionadas con esta secta destructiva. Uno de los hijos de Hubbard se suicidó en entrañas circunstancias en una de las celdas de “aislamiento psicoterapéutico de la secta. Las más conocida de las personas que entraron a la secta y terminaron muertas, es sin duda Lisa McPherson. Existen fotos de su autopsia y detalles de la misma en internet. Cualquier persona con al menos dos dedos de frente se preguntaría: ¿A qué chingados se debe tanto suicidio y muertes?

La causa de tantas muertes por suicidio entre los ingenuos que se meten en la Cienciología, es la carencia de conocimientos con que la secta maneja los problemas siquiátricos. No hay base científica que sustente las “terapias” decimonónicas que emplean para combatir los trastornos. Al contrario, estas prácticas están basadas en las fantasías de Hubbard y sus engramas y Thetans que llevan al enfermo a un estado peor que al principio. Estos pacientes pudieran tener un mejor tratamiento en la siquiatría moderna, que sí tienen una base científica (pero que para obtenerla tendrían que abandonar la secta).

Por ejemplo, la dianética rechaza el empleo de Prozac que ha dado muy buenos resultados en el tratamiento de esquizofrénicos y maníaco-depresivos. Tom Cruise es uno de los idiotas dianéticos que ha entablado una cruzada en contra de los medicamentos de uso siquiátricos. ¿por qué? Sencillamente porque se les acabaría la clientela crédula. Un “tratamiento” de Cienciología cuesta alrededor de 50 mil dólares. Y el E-meter (Super Mark VII E-Meter) se anuncia a un precio de 3000 dólares cuando cualquier persona que tenga los conocimientos puede construir no con menos de 300 dólares.

El periodista Pablo Ordaz, de Madrid, escribió lo que un ex adepto de la Cienciología confesó: “Te seducen siempre de la misma manera, excitan tu curiosidad, tus deseos de mejorar la personalidad, te crean problemas ficticios y luego te ofrecen soluciones, también ficticias; lo único que resulta real es el dinero que te van sacando para pagar tu tranquilidad espiritual”.

Con el curso de los años, Hubbard fue incrementando nuevos grados y niveles de fe. El curso de admisión cuesta por encima de los 3500 dólares, pero el devoto que aspire a alcanzar el nivel más alto, debe desembolsar más de 15 mil dólares.

En 1974, la secta pagó 1,100,000 dólares por un antiguo albergue de novicios jesuitas en Oregon. En 1976, el fisco descubrió 2,860,000 dólares en efectivo a bordo del Apollo, un yate perteneciente a un líder de la secta. La secta pagó 8 millones de dólares, en secreto, a cambio de un hotel y otras propiedades en Clearwater.

Oficina de Vigilancia

En 1966, Hubbard montó su propio organismo de información secreta, al que denominó “Oficina de Vigilancia” (OV). Se había convencido de que una “agencia central” del gobierno promovía los ataques contra la Cienciología. Sus sospechas recayeron sobre la Federación Mundial en Favor de la Salud Mental. Al parecer creía que esta operaba por medio del FBI, la CIA y varios periódicos. Designó a Mary Sue Hubbard, su tercera esposa para que dirigiera desde su base de operaciones en Los Angeles un contraataque.

El programa de adiestramiento consistía en instrucciones sobre cómo amenazar de muerte, anónimamente, a un periodista, difamar a clérigos que se opusieran a la Iglesia de la Cienciología, falsificar recortes de periódicos, planear y ejecutar raterías. La OV también empleaba artimañas como telefonear, en forma anónima, a la oficina del fisco, acusando a algún enemigo de evadir impuestos, lo que inducía al fisco a practicarle una auditoría. Sus principales objetivos eran los organismos que investigaban a la Cienciología o que publicaban artículos desfavorables a esta: diarios, la revista Forbes, la Asociación Médica Norteamericana, la Better Business Bureau y la Asociación Norteamericana de siquiatría.

Pero no solo a estos grandes organismos dirigían sus ataques, también lo hicieron contra particulares. En 1971, Paulette Cooper, escritora de Nueva York, publicó un libro llamado The Scandal of Scientology. La Iglesia respondió a ello con una complicada campaña de litigación, robo, difamación y persecución maliciosa. La escritora recibió llamadas por teléfono amenazándola de muerte. Según documentos encontrados y hechos públicos, tal campaña iba encaminada a “conseguir el encarcelamiento de Cooper en una institución mental o en una penitenciaría”. Cooper y su editor convinieron en retirar el libro de la circulación.

Cooper menciona que en una ocasión, un agente de la Cienciología le robó varias hojas de papel timbrado, quien escribió “cartas explosivas”. Un gran jurado federal la declaró culpable de enviar amenazas de muerte. Dos años duró el tormento hasta que de manera voluntaria se sometió a la prueba del pentotal sódico para comprobar que no mentía. El Gobierno no retiró los cargos hasta que Cooper pasó la prueba.

En 1976, el FBI descubrió que dos agentes de la Iglesia de Cienciología venían usando credenciales falsas para registrar durante la noche cierta oficina del Departamento de Justicia. Tal descubrimiento sacó a la luz una extensa operación de espionaje que se realizaba en Washington. Michael Meisner, fugitivo hacía casi un año, se ofreció a cooperar con el Gobierno. Meisner declaró que desde 1974, la Cienciología había organizado un ataque general contra agencias oficiales estadounidenses que, según suponía Hubbard, venían estorbando sus operaciones.

Gracias al testimonio de Meisner, el FBI obtuvo las órdenes judiciales de registro necesarias para que el 8 de julio de 1977 se invadiera el cuartel general de la Cienciología en Washington y Los Angeles. Fue en esta última ciudad donde se decomisaron 23000 documentos, buen número de ellos robados al Gobierno, además de incautar aparatos de espionaje electrónico.

En una agencia del Departamento de Justicia,un miembro de la Iglesia, infiltrado en el lugar, incluso trabajaba en la caja de seguridad que contenía documentos de la CIA y de la Secretaría de Defensa, estrictamente secretos.

El 26 de octubre de 1979, nueve jerarcas de la Cienciología escuchaban de pie al juez federal que los declaraba culpables de los cargos de robo y conspiración contra el Gobierno. A la cabeza de la lista aparecía Mary Sue Hubbard, de 48 años de edad. A partir de ese juicio, muchos ex cienciólogos se han presentado a relatar casos que habían callado por miedo a los vigilantes de Hubbard.

La última vez que se vio a Hubbard fue en marzo de 1980. Se cree que un grupo de cienciólogos de alta jerarquía lo mantuvieron encerrado y aislado, o silenciaron su muerte real, mientras falsificaban alegremente su firma y su voz para apoderarse de toda su fortuna. Finalmente, el 31 de enero de 1986, Hubbard fue declarado oficialmente muerto en su rancho, víctima de una “congestión cerebral”, según el portavoz de la secta que, cuando lo anunció públicamente, en la semana siguiente al supuesto deceso, declaró también que el cuerpo había sido incinerado (sin que nadie ajeno al la cúpula directiva lo hubiese visto).

En México, personas de clase media alta son los manjares apetitosos para la Cienciología. Sobre todo si son alcohólicos, drogadictos o con problemas nerviosos. La Cienciología opera con diversos nombre en este país: Camino de la Felicidad, Nueva Edad, Centro de Mejora Social, Asociación Civil de Dianética y Narcom. Igual que en otros países, la Cienciología se escuda en la posición social elevada de sus miembros. Todos conocemos que tanto John Travolta y Tom Cruise son miembros de ese “culto psíquico”, denominado así por el investigador Daniel Soyle.

¿En qué creen los cienciólogos?

Según la doctrina de la Cienciología, Xenu (también Xemu) era el dictador de la "Confederación Galáctica," que hace 75 millones de años trajo miles de millones de personas a la Tierra en naves espaciales parecidas a aviones DC-8. Seguidamente, los desembarcó alrededor de volcanes y los aniquiló con bombas de hidrógeno. Sus almas se juntaron en grupos y se pegaron a los cuerpos de los vivos, y aún siguen creando caos y estragos.

Los cienciólogos lo conocen como "El Incidente II", y las memorias traumáticas se asocian a éstos como la "Pared de Fuego" o "La implantación de R6". La historia de Xenu es una pequeña parte de la gran gama de creencias de la Cienciología sobre civilizaciones extraterrestres y sus intervenciones en acontecimientos terrenales, en conjunto descritos como una obra de ciencia ficción sobre los viajes en el espacio por L. Ron Hubbard, escritor de ciencia ficción y fundador de la Cienciología.

Hubbard reveló detalladamente esta historia a los integrantes del nivel "OT III" en 1967. En la historia de Xenu se dio la introducción del empleo del volcán como un símbolo común de la Cienciología y Dianetica, que persiste hasta nuestros días.

Son muchas las lecciones que se derivan de la Iglesia de Cienciología de Ron Hubbard y que fueron adaptadas en el juego de Resident Evil 4. Cuando un individuo fanático y mal de la cabeza, que emplea poderosas facultades para la manipulación, forma un séquito de fieles, los contagia de su fantasías personales, los convence de que el mundo es hostil y de que sólo ellos pueden salvar al mundo, y a la vez logra una obediencia ciega; su colectividad puede romper el tejido de las restricciones impuestas por la civilización y caer en los crímenes más aterradores. Como ya lo demuestra la historia de este tipo de cultos en el siglo pasado, hay que mantenerlos en estrecha observación. Esperemos que no tengamos que recurrir a un Leon S. Kennedy para que nos salve.

Véase también

Bibliografía

  • El Mercado de las Conciencias. Juan Zapata Novoa. Ediciones Castillo; 1990. ISBN 968-6635-19-X
  • El Supermercado de las Sectas. Eduardo del Río (Rius). Editorial Grijalbo; 1999. ISBN 970-05-1106-5
  • El Poder de las Sectas. José (Pepe) Rodriguez. Ediciones B. 1990. ISBN 970-04-0149-9
  • Cienciología: Anatomía de un Culto Aterrador. Eugene Methvin. Selecciones del Reader's Digest. Sept. 1980; Tomo LXXX, Núm 478.


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