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Falacias

La falacia del Secundum quid se comete al aplicar rígidamente una regla como si no existieran excepciones. Olvida este sofisma que, en determinado caso particular, puede darse alguna circunstancia especial que haga la regla inaplicable o aconseje no aplicarla.

Origen del término

El nombre, secundum quid que traducimos respecto a algo, nos viene de que, como decía Aristóteles, no es lo mismo afirmar algo sin más, en general, que decirlo respecto a algo particular.

— ¿Porqué no arrebató usted el arma al suicida?
— Porque era suya. ¿Con qué derecho podía yo quitársela?

Estima como afirmaciones absolutas (en las que no caben excepciones) las reglas generales, y considera que admitir la existencia de una excepción quiebra la regla. Confunde lo absoluto con lo relativo. Pongamos el principio: no matarás. Si se toma como una regla general, significa que caben excepciones:

No se debe matar (en general), salvo en circunstancias excepcionales.

Si se toma de forma absoluta, significa que no caben excepciones

No se debe matar (en ningún caso), sin excepciones.

La primera interpretación considera la regla como una orientación que se elude en situaciones atípicas. La segunda lo entiende de una manera rígida. Quien plantee el principio de esta forma lo aplicará incorrectamente en aquellos casos en que matar pudiera estar justificado, por ejemplo, en legítima defensa. Sostendrá que si se acepta la excepción se quiebra la regla: ¡para eso mejor suprimir la regla! Así, pues, quien incurre en esta falacia comete dos errores:

  1. Confunde una regla general, abierta a excepciones, con una regla absoluta.
  2. Olvida que las excepciones no anulan la regla.

Confunde

Todo S es probablemente P

Con:

Todo S es necesariamente P

que son los esquemas correspondientes de las generalizaciones presuntivas y absolutas. Las normas expresan generalizaciones abiertas: ni bajan del Sinaí, ni están fundidas en bronce, ni carecen de excepciones: como norma, en general, no se debe matar.

Olvida

que las excepciones no anulan una regla general. Es de sentido común que una regla absoluta, sólo se puede rechazar absolutamente:

Esto es necesariamente cierto (o aplicable al caso) porque no existen excepciones / esto no es necesariamente cierto, porque existen excepciones.

Por el contrario, las cosas que se afirman en general, solamente se rechazan en general:

Esto es cierto (u obligatorio) en general, para la mayoría de las situaciones / esto no es cierto en general para la mayoría de las situaciones.

Las reglas absolutas valen para todos y para cada uno de los individuos. Las reglas generales valen para todos pero no ponen la mano en el fuego sobre lo que pueda ocurrir con los casos individuales, porque no saben cuándo tropezarán con las excepciones.

Tomar en cuenta circunstancias excepcionales, atípicas, no significa que matar se haga bueno, o que podamos tomar las normas a beneficio de inventario, sino que tales circunstancias pueden modificar nuestras valoraciones. Claro está que las excepciones deben justificarse. Por ejemplo, sea el principio: Todo el mundo tiene derecho al uso de su propiedad. No carece de excepciones: que la propiedad sea un automóvil y el propietario esté ebrio; que la propiedad sea un arma y el propietario un suicida. No es bueno mentir vale como principio, pero está justificada la mentira al enemigo o a la vecina cotilla. La libertad de palabra no autoriza a gritar ¡fuego! en un teatro lleno. No se debe irrumpir en una propiedad ajena, pero en un caso de vida o muerte, nadie reprochará a quien entre en una casa rompiendo la ventana para llamar por teléfono. Se deben administrar antibióticos en una pulmonía, siempre y cuando no estemos ante un caso de alergia a los antibióticos. No precisaríamos jueces si las leyes pudieran administrarse automáticamente. Llamamos huelga de celo a la aplicación rígida de un reglamento. El sentido común exige que todo razonamiento presuntivo esté abierto a cambios en la situación y al reconocimiento de circunstancias excepcionales.

Sinónimos

  • Falacia por mala aplicación de una regla
  • Falacia del mal uso de una generalización.


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Falacias lógicas   Ad hocAd hominemAd ignorantiamAd populumAd verecundiamAfirmación gratuitaAfirmar la consecuenciaAnfibologíaArgumento de autoridadArgumento de la moralidadArgumentum Ad baculumConclusión desmesuradaEfecto dominóPost hoc ergo propter hocAmbigüedadFalsa causaFalta de pruebasFalacia de la casuísticaCuestión complejaFalsa analogíaFalacia del ContinuumSecundum quidFalacia del accidenteAlegato especialHombre de pajaPensamiento ilusorioEx silentioFalacia genéticaFalacia por equívocoDatos insuficientesFalso dilemaGeneralización precipitadaFalsa balanzaNegación del antecedenteNingún escocés verdaderoNon sequiturPetición de principioPista falsaSofisma patéticoTu quoque
Véase también   Composición y divisiónContextomíaCulpabilidad por asociaciónElusión de la carga de la pruebaEsquema ToulminFalaciaFalacia de la Primera CausaFalacia de la propia incredulidadFalacia del propósito del UniversoHipótesis irrefutableReductio ad absurdum

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