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Ciencia

Tradicionalmente, los científicos han tenido una mala opinión de cualquiera que planteara la cuestión del viaje en el tiempo. La causalidad está firmemente incorporada en los fundamentos de la ciencia moderna. Sin embargo, en la física de los agujeros de gusano, se manifestarían repetidamente efectos «acausales». Se tienen que hacer hipótesis fuertes para impedir que el viaje en el tiempo tenga lugar. El principal problema es que los agujeros de gusano pueden conectar no sólo dos puntos distantes en el espacio, sino también el futuro con el pasado.

Antecedentes

En 1988, el físico Kip Thorne, del Instituto Tecnológico de California, y sus colaboradores hicieron la afirmación de que el viaje en el tiempo no sólo es posible, sino probable bajo ciertas condiciones. Publicaron su afirmación en la prestigiosa Physical Review Letters. Esto señaló la primera vez que físicos reputados, y no chiflados, hacían una propuesta científica acerca de la posibilidad de cambiar el curso del propio tiempo. Su anuncio estaba basado en la simple observación de que un agujero de gusano conecta dos regiones que existen en diferentes periodos de tiempo. Así pues, el agujero de gusano puede conectar el presente con el pasado. Puesto que el viaje a través del agujero de gusano es casi instantáneo, uno podría utilizar el agujero de gusano para ir hacia atrás en el tiempo. Sin embargo, a diferencia de la máquina presentada en La máquina del tiempo de H. G. Wells, un agujero de gusano puede requerir grandes cantidades de energía para su creación, más allá de lo que será técnicamente posible en los siglos venideros.

Retorcer el espacio-tiempo requiere energía a una escala que no estará disponible en los próximos siglos o incluso milenios —si lo está alguna vez. Incluso si todas las naciones del mundo se unieran para construir una máquina que pudiera sondear el hiperespacio, fracasarían en última instancia. Y las temperaturas necesarias para crear un universo bebé en el laboratorio son de mil billones de billones de grados, excesivamente lejos de cualquier cosa a nuestra disposición. De hecho, dicha temperatura es mucho mayor que cualquiera encontrada en el interior de una estrella. Así, aunque es posible que las leyes de Einstein y las leyes de la teoría cuántica pudieran permitir el viaje en el tiempo, esto no está dentro de las capacidades de seres terrestres como nosotros, que apenas podemos escapar del débil campo gravitatorio de nuestro planeta. Aunque podemos maravillarnos de las implicaciones de la investigación en agujeros de gusano, el actualizar su potencial está estrictamente reservado para civilizaciones muy avanzadas.

¿Podemos ir hacia atrás en el tiempo?

En el poema de Robert Frost «El camino no tomado», nos preguntamos qué podría haber sucedido si, en disyuntivas claves de nuestra vida, hubiéramos hecho una elección diferente y tomado otro camino. Con el viaje en el tiempo, podríamos volver a nuestra juventud y borrar sucesos embarazosos de nuestro pasado, escoger un compañero diferente o elegir diferente carrera; o incluso podríamos cambiar el resultado de sucesos históricos claves y alterar el destino de la humanidad.

Por ejemplo, en el clímax de Superman (Richard Donner, 1978), nuestro héroe se lanza al espacio viajando a la velocidad de la luz, obliga al tiempo a frenarse hasta que éste se detiene y, finalmente, marcha hacia atrás, hacia un instante anterior al momento en que Lois Lane murió aplastada debido a un terremoto.

El truco es claramente imposible. Aunque el tiempo se frene cuando usted incrementa su velocidad, usted no puede ir más rápido que la velocidad de la luz porque la relatividad especial establece que su masa se haría infinita en el proceso. Por lo tanto, el método del viaje más rápido que la luz preferido por la mayoría de los escritores de ciencia ficción contradice la teoría de la relatividad especial.

La mayoría de los científicos, que no han estudiado seriamente las ecuaciones de Einstein, desprecian el viaje en el tiempo como una tontería, tan válida como los relatos sensacionalistas de secuestros por alienígenas del espacio. Sin embargo, la situación es realmente bastante compleja.

Para resolver la cuestión se debe abandonar la teoría más sencilla de la relatividad especial, que prohíbe el viaje en el tiempo, y adoptar toda la potencia de la teoría de la relatividad general, que puede permitirlo. La relatividad general tiene una validez mucho más amplia que la relatividad especial. Mientras que la relatividad especial sólo describe objetos que se mueven a velocidad constante muy lejos de cualquier estrella, la teoría de la relatividad general es mucho más potente, capaz de describir cohetes que se aceleran cerca de estrellas supermasivas y agujeros negros. La teoría general sustituye así algunas de las conclusiones más simples de la teoría especial. Para cualquier físico que haya analizado seriamente las matemáticas del viaje en el tiempo dentro de la teoría de la relatividad general de Einstein, la conclusión final, de forma bastante sorprendente, no está ni mucho menos clara.

Los defensores del viaje en el tiempo señalan que las ecuaciones de Einstein de la relatividad general permiten ciertas formas de viaje en el tiempo. Admiten, sin embargo, que las energías necesarias para doblar el tiempo en un círculo son tan grandes que las ecuaciones de Einstein ya no serían válidas. En la región físicamente interesante en la que el viaje en el tiempo se convierte en una posibilidad seria, la teoría cuántica domina sobre la relatividad general.

Recordemos que las ecuaciones de Einstein establecen que la curvatura del espacio y del tiempo está determinada por el contenido de materia-energía del universo. Es posible, de hecho, encontrar configuraciones de materia-energía suficientemente poderosas para forzar la curvatura del tiempo y permitir el viaje en el tiempo. Sin embargo, las concentraciones de materia-energía necesarias para doblar el tiempo hacia atrás son tan enormes que la relatividad general deja de ser válida y las correcciones cuánticas empiezan a dominar sobre la relatividad. Así pues, el veredicto final sobre el viaje en el tiempo no puede pronunciarse dentro del marco de las ecuaciones de Einstein, que dejan de ser válidas en campos gravitatorios extraordinariamente grandes, donde esperamos que la teoría cuántica se haga dominante.

Aquí es donde la teoría del hiperespacio puede zanjar la cuestión. Puesto que la teoría cuántica y la teoría de la gravedad de Einstein están unidas en el espacio decadimensional, esperamos que la cuestión del viaje en el tiempo será establecida definitivamente por la teoría del hiperespacio. Como en el caso de los agujeros de gusano y las ventanas dimensionales, el capítulo final se escribirá cuando incorporemos toda la potencia de la teoría del hiperespacio.

Problemas del viaje en el tiempo

Describamos ahora la controversia que rodea al viaje en el tiempo y las paradojas que inevitablemente aparecen.

Los escritores de ciencia ficción se han preguntado a menudo qué sucedería si un solo individuo volviese atrás en el tiempo. La mayoría de estas historias parecen superficialmente plausibles. Pero imaginemos el caos que surgiría si las máquinas del tiempo fuesen tan comunes como los automóviles, con decenas de millones de ellas disponibles comercialmente. Pronto habría estragos, que rasgarían el tejido de nuestro universo. Millones de personas volverían hacia atrás en el tiempo para entrometerse en su propio pasado y en el pasado de los demás, reescribiendo la historia con ello. Algunos incluso podrían regresar en el tiempo armados con pistolas para matar a los padres de sus enemigos antes de que éstos nacieran. De este modo sería imposible hacer un simple censo para ver cuántas personas existen en un momento dado.

Si el viaje en el tiempo es posible, entonces las leyes de la causalidad se derrumban. De hecho, toda la historia tal como la conocemos podría también colapsar. Imaginémonos el caos provocado por miles de personas que regresan en el tiempo para alterar sucesos claves que cambiaron el curso de la historia. De repente, la audiencia en el Teatro Ford estaría abarrotada de personas del futuro discutiendo entre ellos mismos para ver quién tendría el honor de impedir el asesinato de Lincoln. El desembarco de Normandía fracasaría cuando miles de buscadores de emociones llegasen con sus cámaras para tomar fotografías.

Los campos de batalla claves de la historia cambiarían hasta quedar irreconocibles. Consideremos la decisiva victoria de Alejandro Magno sobre los persas, conducidos por Darío III en el 331 EC, en la batalla de Gaugamela. Esta batalla llevó a la aniquilación de las fuerzas persas y terminó su rivalidad con Occidente, que ayudó a hacer posible el florecimiento de la civilización y la cultura occidental en el mundo durante los mil años siguientes. Pero consideremos lo que sucedería si una pequeña banda de mercenarios armados provistos de pequeños misiles y artillería moderna interviniesen en la batalla. La más mínima muestra de la potencia de fuego moderna pondría en fuga a los aterrorizados soldados de Alejandro. Esta intromisión en el pasado paralizaría la expansión de la influencia de Occidente en el mundo.

El viaje en el tiempo significaría que nunca podría resolverse completamente cualquier suceso histórico. Los libros de historia nunca podrían escribirse. Algunos extremistas siempre estarían tratando de asesinar al general Ulises S. Grant o dar el secreto de la bomba atómica a los alemanes en los años treinta.

¿Qué sucedería si la historia pudiera reescribirse de forma tan accidental como se borra una pizarra? Nuestro pasado sería como las dunas movedizas en la orilla del mar, constantemente alteradas por la más mínima brisa. La historia estaría cambiando constantemente cada vez que alguien girase el botón de una máquina del tiempo y entrase en su pasado. La historia, tal como la conocemos, sería imposible. Dejaría de existir.

Obviamente, la mayoría de los científicos no disfrutan con esta desagradable posibilidad. No sólo sería imposible para los historiadores sacar ningún sentido de la «historia», sino que inmediatamente aparecerían paradojas genuinas cuando quiera que entráramos en el pasado o en el futuro. El cosmólogo Stephen Hawking, de hecho, ha utilizado esta situación para proporcionar evidencia «experimental» de que no es posible el viaje en el tiempo. El no cree posible el viaje en el tiempo por «el hecho de que no hemos sido invadidos por hordas de turistas procedentes del futuro».

Paradojas del viaje en el tiempo

Para comprender los problemas del viaje en el tiempo, es necesario primero clasificar las diversas paradojas. En general, la mayoría de ellas pueden ser clasificadas dentro de dos tipos principales:

  • Encuentro con los padres antes de haber nacido.
  • El hombre sin pasado.

El primer tipo de viaje en el tiempo causa el daño mayor al tejido del espacio-tiempo porque altera sucesos previamente registrados. Por ejemplo, recuérdese que en Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985), Marty McFly viaja hacia atrás en el tiempo y encuentra a su madre cuando ésta era joven, precisamente antes de que se enamorase de su padre. Descubre que ha impedido involuntariamente el decisivo encuentro entre sus padres. Para empeorar las cosas, ¡su joven madre se ha llegado a sentir tiernamente atraída por él! Si impide inconscientemente que su padre y su madre se enamoren y no puede desviar los afectos equivocados de su madre, él desaparecerá porque su nacimiento nunca tendrá lugar.

La segunda paradoja implica sucesos sin ningún comienzo. Por ejemplo, supongamos que un inventor empobrecido está tratando de construir la primera máquina del tiempo del mundo en su sótano desordenado. De no se sabe dónde, aparece un caballero rico y maduro y le ofrece muchos fondos y las complejas ecuaciones y la circuitería para construir una máquina del tiempo. El inventor se enriquece posteriormente con el conocimiento del viaje en el tiempo, sabiendo por adelantado cuándo ocurrirán exactamente las alzas y caídas de la Bolsa antes de que sucedan. Hace una fortuna jugando a la Bolsa, a las carreras de caballos y otros juegos. Décadas más tarde, ya un hombre viejo y rico, regresa en el tiempo para cumplir su destino. Se encuentra a sí mismo cuando era un joven que trabajaba en su sótano, y da a su yo más joven el secreto del viaje en el tiempo y el dinero para explotarlo. La cuestión es: ¿de dónde procedía la idea del viaje en el tiempo?

Quizá la más loca de estas paradojas del viaje en el tiempo del segundo tipo fue ideada por Robert Heinlein en su clásico relato corto «All you Zombies—».

Una niña es misteriosamente abandonada en un orfanato de Cleveland en 1945. «Jane» crece solitaria y triste, sin saber quiénes son sus padres, hasta que un día se siente extrañamente atraída por un vagabundo. Ella se enamora de él. Pero precisamente cuando parece que las cosas empiezan a ir bien para Jane, ocurren una serie de desastres. En primer lugar, se queda embarazada del vagabundo, que luego desaparece. En segundo lugar, durante el complicado parto, los doctores descubren que Jane tiene dos conjuntos de órganos sexuales y, para salvar su vida, se ven obligados a transformar quirúrgicamente a «ella» en «él». Finalmente, un misterioso extraño rapta a su hija de la sala de partos.

Destrozado por estos desastres, rechazado por la sociedad, desahuciado por el destino, «él» se convierte en un borracho vagabundo. Jane no sólo ha perdido a sus padres y a su amor, sino que también ha perdido a su única hija. Años más tarde, en 1970, entra en un bar solitario, llamado Pop’s Place, y cuenta su patética historia a un viejo camarero. El compasivo camarero ofrece al vagabundo la oportunidad de vengarse del extraño que la dejó embarazada y abandonada, a condición de que se una al «cuerpo de viajeros del tiempo». Ambos entran en una máquina del tiempo, y el camarero deja al vagabundo en 1963. El vagabundo se siente extrañamente atraído por una joven huérfana, que luego se queda embarazada.

El camarero sigue a continuación nueve meses hacia adelante, secuestra a la niña del hospital y la abandona en un orfanato en 1945. Luego, el camarero deja al vagabundo totalmente confuso en 1985, para alistarse en el cuerpo de viajeros del tiempo. El vagabundo consigue rehacer su vida, se convierte en un miembro anciano y respetado del cuerpo de viajeros del tiempo, y luego se disfraza de camarero y tiene su misión más difícil: una cita con el destino, encontrarse con un cierto vagabundo en Pop’s Place en 1970. La pregunta es: ¿quién es la madre, el padre, el abuelo, la abuela, el hijo, la hija, la nieta y el nieto de Jane? La muchacha, el vagabundo y el camarero, por supuesto, son todos la misma persona. Estas paradojas pueden causarle mareos, especialmente si usted trata de desentrañar la retorcida parentela de Jane. Si dibujamos el árbol genealógico de Jane, encontramos que todas las ramas se curvan hacia atrás sobre sí mismas, como en un círculo. Llegamos a la sorprendente conclusión de que ¡ella es su propia madre y padre! Ella es todo un árbol genealógico en sí misma.

Líneas de universo

La relatividad nos proporciona un método sencillo para sortear la más espinosa de estas paradojas. Haremos uso del método de la «línea de universo» avanzado por Einstein.

Por ejemplo, supongamos que nuestro despertador nos despierta un día a las 8 de la mañana, y decidimos pasar la mañana en la cama en lugar de ir al trabajo. Aunque parece que no estamos haciendo nada al quedarnos en la cama, realmente estamos describiendo una «línea de universo».

Tomemos una hoja de papel de gráficos, y pongamos «distancia» en la escala horizontal y «tiempo» en la escala vertical. Si simplemente nos quedamos en la cama desde las 8 hasta las 12, nuestra línea de universo es una línea recta vertical. Avanzamos 4 horas en el futuro, pero no viajamos ninguna distancia. Incluso aunque nos dediquemos a nuestro pasatiempo favorito, no hacer nada, creamos una línea de universo. (Si alguien nos criticara por quedarnos en la cama, podríamos afirmar ciertamente que, según la teoría de la relatividad de Einstein, estamos describiendo una línea de universo en el espacio-tiempo tetradimensional.)

Nuestra línea de universo resume toda nuestra historia, desde el nacimiento a la muerte. Por ejemplo, si permanecemos en la cama desde las 8 hasta las 12, nuestra línea de universo es una línea vertical. Si vamos en automóvil al trabajo, entonces nuestra línea de universo se inclina. Cuanto más deprisa nos movemos, más se inclina nuestra línea de universo. Sin embargo, la velocidad más rápida a la que podemos viajar es la velocidad de la luz. Por consiguiente, una parte de este diagrama espacio-temporal está «prohibida»; es decir, tendríamos que ir a mayor velocidad que la luz para entrar en esta zona prohibida.

Supongamos ahora que nos levantamos de la cama al mediodía y llegamos al trabajo a la 13 hrs. Nuestra línea de universo se ha inclinado porque nos estamos moviendo en el espacio tanto como en el tiempo. En el ángulo inferior izquierdo está nuestra casa, y en el ángulo superior derecho está nuestra oficina. No obstante, si cogemos el coche para ir a trabajar, llegamos antes a la oficina, a las 12:30. Esto significa que cuanto más rápido viajemos, más se desvía nuestra línea de universo de la vertical.

Una conclusión es inmediata. Nuestra línea de universo nunca empieza ni termina realmente. Incluso cuando morimos, las líneas de universo de las moléculas de nuestros cuerpos siguen conservándose. Estas moléculas pueden dispersarse en el aire o en el suelo, pero describirán sus propias líneas de universo sin fin. Análogamente, cuando nacemos, las líneas de universo de las moléculas procedentes de nuestra madre se juntan en un bebé. En ningún punto se rompen estas líneas de universo ni aparecen de la nada.

Para ver cómo encaja todo esto, tomemos el ejemplo sencillo de nuestra propia línea de universo personal. En 1950, pongamos por caso, se encontraron nuestro padre y nuestra madre, se enamoraron y engendraron un bebé (nosotros).

De este modo, las líneas de universo de nuestra madre y nuestro padre colisionaron y produjeron una tercera línea de universo (la nuestra). Eventualmente, cuando alguien muere las líneas de universo que forman la persona se dispersan en miles de millones de líneas de universo de sus moléculas. Desde este punto de vista, un ser humano puede definirse como una colección temporal de líneas de universo de moléculas. Estas líneas de universo estaban dispersas antes de que naciéramos, se juntaron para formar nuestros cuerpos, y se volverán a dispersar cuando muramos.

Nuestra línea de universo contiene así toda la información concerniente a nuestra historia. Todo lo que nos ha sucedido —desde nuestra primera bicicleta hasta nuestra primera cita o nuestro primer trabajo— está registrado en nuestra línea de universo.

Con la ayuda de la línea de universo, podemos ahora imaginar lo que sucede cuando volvemos hacia atrás en el tiempo. Supongamos que entramos en una máquina del tiempo y encontramos a nuestra madre antes de que hayamos nacido. Por desgracia, ella se enamora de nosotros y rechaza a nuestro padre. ¿Realmente desaparecemos, como se muestra en Regreso al futuro? Sobre una línea de universo, vemos ahora por qué esto es imposible. Cuando desaparecemos, nuestra línea de universo desaparece. Sin embargo, según Einstein, las líneas de universo no pueden interrumpirse. De este modo, no es posible alterar el pasado en la relatividad.

La segunda paradoja, que implica recrear el pasado, plantea, no obstante, interesantes problemas. Por ejemplo, al ir hacia atrás en el tiempo, estamos cumpliendo el pasado, y no destruyéndolo. Así, la línea de universo del inventor del viaje en el tiempo es un lazo cerrado. Su línea de universo cumple, más que cambia, el pasado.

Mucho más complicada es la línea de universo de «Jane», la mujer que es su propia madre y su propio padre y su hijo y su hija. Si el viaje en el tiempo es posible, entonces nuestra línea de universo se convierte en un lazo cerrado. En 1945, nace la joven. En 1963, ella tiene un bebé. En 1970, él es un vagabundo que regresa a 1945 para encontrarse consigo mismo. En 1985, él es un viajero en el tiempo que se encuentra a sí mismo en un bar en 1970, y se lleva de retorno a 1945, secuestra a la niña y la devuelve a 1945, para empezar todo de nuevo. La joven es su propia madre, padre, abuelo, abuela, hijo, hija y así sucesivamente.

Nótese, una vez más, que no podemos alterar el pasado. Cuando nuestra línea de universo retrocede en el tiempo, simplemente cumple lo que es ya conocido. En un universo semejante, por consiguiente, es posible encontrarse a sí mismo en el pasado. Si vivimos en un ciclo, entonces más pronto o más tarde encontraremos a un o una joven que resulta ser nosotros mismos cuando éramos más jóvenes. Nosotros decimos a esta persona joven que él o ella nos parece sospechosamente familiar. Entonces, pensando un poco, recordamos que cuando éramos jóvenes encontramos a una curiosa persona mayor que afirmaba que nosotros le parecíamos familiares.

Así pues, quizá podamos cumplir el pasado, pero nunca alterarlo. Las líneas de universo, como hemos resaltado, no pueden cortarse y no pueden acabar. Quizá pueden hacer lazos en el tiempo, pero nunca alterarlo.

Estos diagramas de cono de luz, sin embargo, han sido presentados sólo en el marco de la relatividad especial, que puede describir lo que sucede si entramos en el pasado, pero es demasiado primitiva para zanjar la cuestión de si tiene sentido el viaje en el tiempo. Para responder a esta cuestión mayor debemos volver a la teoría de la relatividad general, donde la situación se hace mucho más delicada.

Con toda la potencia de la relatividad general, vemos que estas líneas de universo retorcidas podrían estar físicamente permitidas. Estos lazos cerrados responden al nombre científico de Curvas Cerradas de Tipo Tiempo. El debate en los círculos científicos es si las Curvas Cerradas de Tipo Tiempo están permitidas por la relatividad general y la teoría cuántica.

El matemático vienes Kurt Gödel encontró una desconcertante solución a las ecuaciones de Einstein que permitía violaciones de los conceptos básicos del sentido común: su solución permitía ciertas formas de viaje en el tiempo. Por primera vez en la historia se daba un fundamento matemático al viaje en el tiempo. Demostró que la teoría de Einstein contiene algunas patologías sorprendentes, incluyendo el viaje en el tiempo. Supuso, en primer lugar, que el universo estaba lleno de un gas o polvo que estaba girando lentamente. Esto parecía razonable, puesto que los confines lejanos del universo parecen estar llenos de gas y polvo. Sin embargo, la solución de Gödel provocó un gran interés por dos razones.

En primer lugar, su solución violaba el principio de Mach. Él demostró que eran posibles dos soluciones a las ecuaciones de Einstein con la misma distribución de polvo y de gas. (Esto significaba que el principio de Mach era de algún modo incompleto, que estaban presentes hipótesis ocultas.)

Más importante, demostró que estaban permitidas ciertas formas de viaje en el tiempo. Si uno seguía el camino de una partícula en un universo de Gödel, eventualmente volvería atrás y se encontraría a sí mismo en el pasado. Él escribió: «Haciendo un viaje de ida y vuelta en una nave espacial siguiendo una curva suficientemente amplia, es posible en estos mundos viajar a cualquier región del pasado, presente y futuro, y volver de nuevo». De este modo, Gödel descubrió la primera Curva Cerrada de Tipo Tiempo en relatividad general.

Previamente, Newton había considerado que el tiempo se movía como una flecha recta, que vuela inevitablemente hacia su blanco. Nada podía desviar o cambiar el curso de esta flecha una vez lanzada. Einstein, sin embargo, demostró que el tiempo se parecía más a un río caudaloso, que se mueve hacia adelante pero que con frecuencia hace meandros por valles y llanuras retorcidos. La presencia de materia o energía podría desplazar momentáneamente la dirección del río, pero el curso global del río sería suave: nunca terminaría abruptamente o se volvería bruscamente hacia atrás. Sin embargo, Gödel demostró que el río del tiempo podría curvarse suavemente hacia atrás en círculo. Los ríos, después de todo, tienen corrientes con remolinos y vórtices. Un río puede fluir hacia adelante en su centro, pero en las orillas habrá siempre zonas de remanso donde el agua fluye con movimiento circular.

La solución de Gödel no podía ser rechazada como la obra de un charlatán porque Gödel había utilizado las propias ecuaciones de campo de Einstein para encontrar soluciones extrañas en las que el tiempo se cerraba en un círculo. Puesto que Gödel había jugado con las reglas y descubrió una solución legítima a sus ecuaciones, Einstein estaba obligado a tomar una vía de escape y desecharla porque no se ajustaba a los datos experimentales.

El punto débil en el universo de Gödel era la hipótesis de que el gas y polvo del universo estaban girando con lentitud. Experimentalmente, no vemos ninguna rotación del polvo cósmico y del gas en el espacio. Nuestros instrumentos han verificado que el universo se está expandiendo, pero no parece estar en rotación. Por consiguiente, el universo de Gödel puede descartarse sin problemas. Esto nos deja con la posibilidad bastante perturbadora, aunque plausible, de que si nuestro universo rotase, como Gödel especuló, entonces las Curvas Cerradas de Tipo Tiempo y el viaje en el tiempo serían físicamente posibles.

Einstein murió en 1955, contento de que las soluciones perturbadoras de sus ecuaciones pudiesen ser barridas bajo la alfombra por razones experimentales y que las personas no pudieran encontrarse con sus padres antes de haber nacido.[1]

Véase también

Referencias y ligas externas

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  1. Michio Kaku. Hyperspace: A Scientific Odyssey through Parallel Universes, Time Warps, and the Tenth Dimension. Oxford University Press Inc (1994). ISBN 0-19-286189-1
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